
¿Sabías que el 47 % de los trabajadores encuestados por Boston Consulting Group (BCG) afirma que ahora dedica más tiempo a gestionar y dirigir herramientas de IA que a hacer directamente parte de su trabajo? El dato forma parte de una encuesta realizada a más de 11 mil trabajadores de 14 mercados y muestra un cambio concreto en la jornada, ya que además de usar la herramienta, hay que indicarle qué hacer, revisar sus resultados y corregir lo que no funciona.
El ahorro de tiempo también aparece en los resultados. El 42 % de los empleados que utilizan IA habitualmente afirma que consigue ahorrar al menos ocho horas a la semana, el equivalente a una jornada laboral; sin embargo, el 66 % recibe poca o ninguna orientación sobre qué hacer con ese tiempo y más de la mitad no lo dedica a trabajo estratégico.
Una parte de ese tiempo se está trasladando a tareas que antes no estaban en el puesto. Un empleado puede utilizar IA para preparar un documento y después encargarse de comprobar datos, ajustar el contenido y decidir qué versión puede utilizarse. Mientras, por ejemplo, un analista puede obtener una primera lectura de información en segundos y dedicar más tiempo a revisar los resultados. Y un programador puede generar código y concentrarse después en probarlo y detectar errores.
El Work Trend Index 2026 de Microsoft muestra que el impacto de la IA no se limita a hacer más rápido el trabajo que ya existe. El 58 % de los usuarios de IA encuestados afirma que ahora produce trabajos que hace un año no podía realizar. Al mismo tiempo, el 50 % considera que el control de calidad de los resultados de IA es una habilidad especialmente importante y el 46 % destaca el pensamiento crítico. Además, el 86 % utiliza las respuestas de IA como punto de partida y no como resultado definitivo.
Eso también modifica la relación con la herramienta porque ahora la IA puede producir un primer resultado, pero alguien tiene que decidir si sirve, si hay que hacer algún ajuste y qué información falta. En algunos puestos, esa revisión puede ocupar una parte importante del tiempo que antes se dedicaba a producir el contenido desde cero.
La Organización Internacional del Trabajo revisó este año la evidencia disponible sobre productividad, empleo y organización del trabajo y encontró que las ganancias de productividad asociadas con la IA generativa son reales, aunque desiguales y todavía difíciles de comprobar en muchos casos. Los trabajadores reportan ahorros de tiempo, pero esos ahorros no se han convertido de manera general en más producción, mayores ingresos o más empleo.
La misma revisión señala cambios en la organización del trabajo, ya que algunas tareas se automatizan, otras quedan bajo supervisión humana y aparecen nuevas responsabilidades relacionadas con la coordinación y el control de las herramientas.
Al final, ahorrar tiempo con IA no significa necesariamente tener menos trabajo, sino que puede significar tener tiempo para hacer otras cosas, asumir nuevas tareas o dedicar más atención a las que requieren criterio y experiencia. La herramienta hace una parte, pero el trabajo sigue estando ahí.