En la era digital, nuestra información personal se ha convertido en la nueva moneda de cambio. Cada clic, búsqueda e interacción en línea generan datos que las plataformas recopilan para perfilar a los usuarios y vender esa información a terceros, principalmente anunciantes. Aunque muchos lo intuimos, aún quizá no sabemos qué aplicaciones y servicios están a la cabeza en esta práctica.
Un estudio reciente de AIPRM analizó qué plataformas rastrean más a sus usuarios y cómo utilizan esa información. El resultado revela un panorama que merece nuestra atención.
Las apps que más saben de nosotros
Según la investigación, entre las aplicaciones que más datos recolectan, rastrean y comparten están:
- Redes sociales: Facebook, Instagram, TikTok y Twitter/X lideran el listado. Su modelo de negocio depende de la publicidad segmentada, por lo que registran desde nuestros intereses y hábitos de navegación, hasta la ubicación, contactos y tiempo de uso.
- Apps de compras y delivery: Amazon, eBay y Uber Eats recopilan datos de consumo, historial de compras, métodos de pago y direcciones de entrega.
- Aplicaciones de entretenimiento: Spotify y Netflix también recopilan información sobre lo que vemos y escuchamos, para personalizar recomendaciones y campañas.
- Plataformas de videollamadas y mensajería: Zoom y WhatsApp recolectan metadatos de las conversaciones, como horarios, contactos frecuentes y dispositivos conectados.
En todos los casos, los datos obtenidos son utilizados para crear perfiles de usuario muy detallados que luego se venden o se comparten con anunciantes, generando millones de dólares en ingresos para estas compañías.
¿Por qué debería importarnos?
Más allá de recibir anuncios personalizados, la acumulación de datos plantea riesgos de seguridad y privacidad: filtraciones, suplantación de identidad o incluso manipulación de decisiones a través de la exposición selectiva de información. En pocas palabras, cuanto más sepan las plataformas de nosotros, más vulnerable se vuelve nuestra vida digital.
¿Se puede evitar o al menos minimizar?
No es fácil escapar del todo a este rastreo, pero sí se pueden adoptar hábitos que reduzcan la exposición. Aquí te contamos algunos de ellos:
- Revisar permisos de apps: muchas veces concedemos acceso innecesario a la ubicación, contactos o cámara. Ajustar los permisos puede limitar la cantidad de datos compartidos.
- Usar navegadores y buscadores enfocados en privacidad: alternativas como Brave o DuckDuckGo minimizan el seguimiento.
- Navegar en modo incógnito o con bloqueadores de rastreo: extensiones como uBlock Origin o Privacy Badger ayudan a reducir el seguimiento publicitario.
- Actualizar contraseñas y activar la autenticación en dos pasos: prácticas básicas de ciberseguridad que fortalecen la protección de nuestras cuentas.
- Leer las políticas de privacidad: aunque suelen ser extensas, permiten entender qué datos se recopilan y cómo se usan.
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